Explora las Canteras de Añashuayco, donde los canteros extraen el sillar blanco que le da a Arequipa su apodo de Ciudad Blanca. Observa de cerca las técnicas tradicionales de tallado y luego adentrate en el Cañón de Culebrillas, donde las sinuosas paredes de roca volcánica forman un paisaje natural fascinante.
Apto para todas las edades.
El sillar es la piedra volcánica blanca con la que está construida Arequipa, extraída de los flujos de ceniza de los volcanes que rodean la ciudad. Es blanda como para cortarse a mano y dura como para durar siglos, y por eso el centro histórico es blanco y la ciudad se conoce como la Ciudad Blanca. En las canteras de Añashuayco ves a los canteros cortando bloques igual que hace generaciones.
Dos pagos de S/ 5, en efectivo y en soles: uno en las canteras de Añashuayco y otro en el Cañón de Culebrillas. Ambos van a las comunidades que administran los sitios. Lleva billetes chicos porque allá no hay dónde pagar con tarjeta.
Distancia poca, pero el terreno es suelto y arenoso y el Cañón de Culebrillas es un pasadizo angosto y sinuoso con roca irregular. Lo único que de verdad importa son zapatillas cerradas con buen agarre. Las canteras son polvorientas y no tienen nada de sombra, así que suma gorro, lentes y bloqueador: el reflejo del sol sobre el sillar blanco es más fuerte de lo que uno espera.
Hay dos salidas: recojo a las 09:00 con retorno cerca de la 1 de la tarde, o recojo a las 14:00 con retorno alrededor de las 6. Cuatro horas en ambos casos, incluyendo el recojo en tu hotel de Arequipa y el transporte a las canteras en Cerro Colorado.
Sí, y suele engancharlos más que un recorrido por iglesias: hay maquinaria, herramientas, bloques enormes de piedra y un cañón para caminar. Lo único a considerar es el terreno irregular, así que zapatillas cerradas y ojo con los más pequeños cerca de los bordes de la cantera.

